Si se me permite un poco de humor, me gustaría compartir con los lectores esta sensación que quizás también tengan otros clientes de Triodos Bank.

Tal como están las cosas, por mucho que ya hayamos dado el paso a una entidad de banca con valores, y no precisamente por azar sino por una buena serie de motivaciones personales, no es descabellado que muchos clientes crean que les ocurre algo. Algo fuera de lo normal. Sobre todo cuando otras personas de su entorno los ven salir con extraña felicidad de la oficina de un banco, o no acaban de comprender su iniciativa.

Más de uno acabará planteándose a sí mismo algo del estilo de “Doctor, estoy orgulloso de ser cliente de un banco, ¿es grave?”. Ya sé que yo no soy médico ni alguien imparcial, pero me gustaría intentar tranquilizar a estas personas. Si son clientes de Triodos Bank, creo que su orgullo tiene una justificación muy real.

Siempre explico que durante los años que pasé trabajando en una entidad de banca convencional, ningún cliente me hizo nunca una pregunta que me parece esencial: ¿Qué vais a hacer con mi dinero? Solo me preguntaban por el interés o también por los regalos por abrirse una cuenta o domiciliar la nómina.

Pues bien, desde que trabajo en Triodos Bank esa pregunta la he oído y leído de diversas formas en infinidad de ocasiones. ¿Es cierto que invertís en iniciativas sociales? ¿Todo lo que financiáis con mi dinero está realmente en vuestra web? ¿Por qué financiáis este proyecto y no este otro? Creo que si usted es una de las personas que se hace estas preguntas, no es exagerado que sienta -no autocomplacencia, que nunca es buena y como el pesimismo nos paraliza para seguir mejorando- pero sí una sana satisfacción.

Me he animado a escribir esta entrada después de leer algunas de las experiencias de clientes que recoge el blog de Triodos Bank, compartiendo por qué dieron el paso a la banca ética.

Mencionan que les importa la transparencia, que solamente se inviertan sus ahorros en los sectores cultural, social o medioambiental, o comparten su alegría porque Triodos Bank les haya concedido financiación para su iniciativa empresarial en este momento de restricción crediticia. Otros explican, lógicamente, lo que todavía echan en falta en la entidad a nivel de servicio o cómo piensan que podríamos mejorar.

Desde aquí, hoy también quiero compartir mi alegría por estar acompañado de estas personas que no miran para otro lado cuando buscan un banco. O que no se quedan mirando solo la punta del iceberg (los intereses) y se esfuerzan por ver el resto, adónde va su dinero. Porque como pasa en esas enormes masas de hielo, lo que normalmente no se ve es lo sustancial, lo que más influye en el entorno; en el caso de una entidad financiera, en la economía y la sociedad.

Incluso cuando nos critican, la mayoría de nuestros clientes lo hacen con conciencia, desde una perspectiva responsable. “Quizás podríais incorporar este nuevo servicio, ¿no sería viable?”, nos explican a través de redes sociales o en nuestras oficinas. No hablan de algo ajeno y de lo que no importa la suerte que pueda correr, sino de un proyecto del que forman parte. Entienden la dificultad de estar levantando un modelo alternativo de banca y comparten con nosotros la ilusión de estar en algo nuevo y necesario, de formar parte activa de este tiempo que nos ha tocado vivir.

Es esperanzador saber que cada vez más personas piensan que no vivimos una fatalidad de la que somos víctimas, sino que tenemos la oportunidad de intervenir, de levantar la voz y de dar pasos para que el futuro sea diferente.

Yo también me siento orgulloso de trabajar en Triodos Bank, no solo porque sé en lo que estamos invirtiendo y porque constato cada día que ayudamos a que muchísimos proyectos salgan adelante, o que no tengan que cerrar. Sino porque en Triodos Bank me ha sucedido algo que no creo que haya sucedido en ningún otro banco. En muchas ocasiones, al encontrarme con clientes que venían a abrir una cuenta en nuestro banco, se me han acercado, para darme un abrazo y decir: “gracias por estar aquí y hacer lo que estáis haciendo”. Como os podéis imaginar, esto te llena de fuerza para seguir adelante. Yo también estoy orgulloso de mi banco y sé que no es grave, sino natural.