El próximo domingo 17 de noviembre se va a celebrar el I Congreso Internacional de Economía Consciente en el Teatro Goya de Madrid. El propio título del congreso ya es muy indicativo y a la vez provocador. ¿Significa que la economía que se ha desarrollado hasta ahora no ha sido consciente? O dicho de otra forma, ¿significa que hasta ahora nos hemos movido por impulsos subconscientes en nuestras decisiones económicas, al antojo del deseo, los instintos y la codicia?

Tengo el honor de que me hayan invitado a participar en este encuentro, en el que muchos ponentes de todo el mundo tendremos la oportunidad de aportar nuestras reflexiones y nuestras experiencias a los asistentes.

Esto, con la esperanza de ofrecer una visión más global de forma que podamos entre todos encontrar vías de salida a una situación insostenible. Para mucha gente, las crisis son un fenómeno periódico y normal que hay que aceptar, y que cambia de un lugar a otro según las circunstancias de los mercados. Solo hay una cosa peor que la manipulación, y es que la aceptemos resignadamente y no hagamos nada por cambiar las cosas.

Ya hace años que muchas personas e instituciones luchamos por mostrar que otro modelo económico y financiero es posible, y que este nuevo modelo es sostenible para las personas y para la Tierra. Es un modelo en el que la Economía no es algo abstracto reducible a un sistema de ecuaciones matemáticas, sino algo vivo realizado por seres humanos que pensamos que con nuestro trabajo ayudaremos a satisfacer las necesidades de la sociedad; se trata de un modelo en el que el beneficio y el crecimiento no son los objetivos prioritarios y obsesivos, sino los indicadores de que se están haciendo las cosas bien y se está creando riqueza para todos.

Ojalá un congreso como este movilizara a tantos cientos de personas como un concierto de una estrella del rock, sería un buen indicador de que los tiempos están cambiando, como decía la canción de Bob Dylan. No sé si será así, no sé si seremos capaces de movilizar a mucha gente en un fin de semana para hablar de conciencia; no sé si tendremos fuerza para que nuestra opción sea más atractiva que cualquiera de las múltiples ofertas de diversión que recibimos continuamente. Pero yo quiero intentarlo y, por ello, os animo a que participéis y que animéis a vuestros amigos a que también lo hagan. Es época de conciencia, de confianza y de compromiso, y los que asistiremos compartiremos esos valores con todos los que os animéis a venir.