Una acogida tan excepcional como la que está teniendo Triodos Bank hace posibles muchas cosas. En poco tiempo se crean nuevos vínculos y se van abriendo puertas y ventanas no siempre esperadas para profundizar en este cambio real en el sistema financiero. Muchas personas se dan cuenta de que las barreras más importantes para que los bancos o cualquier empresa sean transparentes y responsables son solo mentales.

Por lo que respecta a Triodos Bank, me pregunto cómo podemos agradecer su confianza a las personas que ya la han depositado en nosotros. Y cómo hacer posible que aún más personas puedan comprometerse a cambiar el mundo también como clientes de un banco. En pocas palabras, poniéndoselo más fácil. Lanzando nuevos productos que puedan cubrir necesidades que aún no atendíamos y que, al mismo tiempo, incorporen los valores con los que se identifican tanto nuestros clientes como esta entidad.

Cubrir todas las necesidades con valores

Queremos que nuestros clientes sigan sabiendo que con su dinero se financian únicamente iniciativas y empresas de la economía real con impacto social o medioambiental positivo. Pero con el lanzamiento de la hipoteca y la tarjeta de crédito de Triodos Bank, respondemos también a necesidades habituales de estas personas en su día a día.

La hipoteca se ha pensado solo para primera vivienda y, de forma pionera, vinculará el nivel de eficiencia energética del inmueble con las condiciones económicas para el cliente. Sí, por primera vez un banco incentivará la compra de viviendas necesarias y lo más sostenibles posibles.

Con hechos y no solo con eslóganes, poniendo nuestro granito de arena a la sostenibilidad en el ámbito de la edificación, responsable de un 40 % del gasto de energía en la Unión Europea y, en consecuencia, de una proporción significativa de las emisiones de CO2, causantes del cambio climático.

Nos debemos a la gente que, con nosotros, quiere cambiar el mundo de verdad y que nos decía “soy cliente vuestro y me gustaría tener también la hipoteca en Triodos Bank, pero de momento no se puede”. No podemos seguir diciéndoles que para unas cosas estén con nosotros y para otras se vayan a otra entidad. Sería incoherente.

Por eso me alegra confirmar que paso a paso, al final todo es posible, en banca o en lo que sea. Tenemos que seguir trabajando para que sea incontestable esta realidad pero ¿quién dijo alguna vez que banca y ética, como el agua y el aceite, eran imposibles de mezclar?