¿Existe una verdadera solidaridad europea? ¿Hay una auténtica Unión Europea? Es lógico que muchos se lo pregunten estos días, porque es en los momentos de dificultades cuando toda relación se pone a prueba.

Yo creo firmemente que también es momento de recordar nuestra mayor riqueza, de acordarnos de ella para no perderla; está en el mismo lema de Europa: unidad en la diversidad.

Cuando somos capaces de cuidar esta variedad de culturas y de puntos de vista, de poner a trabajar conjuntamente a la gente tan diversa que hay a muy pocos kilómetros de distancia en este continente, avanzamos mucho más. Contamos con mucho más valor y, por lo tanto, tenemos más posibilidades de éxito. Es por ello por lo que en Triodos Bank nos definimos como un banco europeo.

Y algunos lectores dirán, muy bien, es muy bonito pero, ¿eso qué quiere decir en la práctica.

Una comunidad y un mundo diversos

Este banco dio sus primeros pasos ya hace más de tres décadas en Holanda. Allí está la sede central de la entidad. Sin embargo, como reflejo de la voluntad real de ser una entidad europea y diversa, el Consejo de Administración está compuesto por representantes de todos los países, que compaginan los intereses comunes con los locales. También, cada año, en Triodos Bank se realizan encuentros y programas de formacióninternacional para promover que los equipos de los distintos países se conozcan y puedan poner en común sus experiencias diversas en el desarrollo de una banca con valores. O se contribuye a poner en contacto a clientes de países distintos, en espacios internacionales como la Feria Biofach, referencia en agricultura ecológica.

El concepto de diversidad en Triodos Bank es central, va más allá de la geografía. Querer cambiar el mundo desde el sector financiero no significa que seamos una entidad que solo sirve para algunas cosas o que va a financiar únicamente sectores muy específicos. Bien al contrario, solo la confluencia de proyectos empresariales y de iniciativas positivas realizadas desde sectores muy diversos tendrá un impacto positivo a nivel social y medioambiental que sea significativo. Eso mismo, lógicamente, también es relevante para la salud de la entidad, porque a nadie se le escapa la importancia de la diversificación.

Volver a la diversidad

Más allá de la organización y del proyecto de cambio al que consagro gran parte de este artículo y de mi tiempo, quiero retomar la idea inicial. Porque no estoy seguro de que la diversidad sea todavía bien comprendida, ni que su tensión con la unidad esté bien resuelta en casi ningún lugar del mundo.

Por mucho tiempo, económicamente ha primado el tamaño sobre la calidad, la homogeneización a la puesta en valor de las variedades de alimentos de cada territorio específico, por ejemplo. Por demasiado tiempo, socialmente se ha creído, y a veces aún se cree, que el diferente tiene que ser asimiladopor completo para poder convivir con el resto. Y, si no es así, la comunidad o él mismo piensan que tiene que vivir aparte.

¿Nos daremos cuenta a tiempo de que el progreso no es homogeneización, de que eso es solo pérdida? ¿Nos daremos cuenta a tiempo de que, si cada uno se aisla en si mismo, su diferencia dejará de ser apreciada por otro, y también perderá?