En catalán es común el dicho “no hay que estirar más el brazo que la manga” (no s’ha d’estirar més el braç que la màniga) para hablar de una de las polémicas más populares de esta crisis. ¿Hemos gastado y vivido por encima de nuestras posibilidades?

La idea de escribir algo sobre el tema me la da, en realidad, la noticia  sobre el gastómetro. Me refiero a la reciente medida del gobierno italiano para estimar lo que gasta anualmente el ciudadano y extrapolar cuáles deberían ser sus ingresos. No con el objetivo de entrometerse y ver quién gasta por encima de sus posibilidades… si no más bien descubrir quien esconde las dimensiones reales de su bolsillo a Hacienda.

Lo posible y lo imposible

Para ir bien, tendríamos que ampliar el famoso concepto “nuestras posibilidades”, más tramposo de lo que parece. Porque en realidad se utiliza para apelar únicamente a mis posibilidades; las de que me dan mis ingresos, que lógicamente me limitan en mis actos de consumo y forma de vivir.

Habría que ampliarlo empezando por tener más presente que, igual que los recursos de nuestros bolsillos personales son limitados, los del planeta también lo son. Sí, creo que es momento de hablar de ecología. A los menos crédulos, les recomendaría ver cómo, según los expertos, ya nos estamos quedando sin pesca en aguas europeas. O recordar como el desvío de sus afluentes causó, en el siglo XX, la práctica desaparición de todo un mar, el asiático Mar de Aral, acompañado de una riqueza, también económica, incalculable.

No me cansaré de repetir que, más allá de lo que pueden hacer los gobiernos, el poder que como consumidores tenemos en nuestra manos para fomentar una economía más sana es enorme.

Pero, para hablar de posibilidades, hay que tratar también sobre lo que es imposible. Sigue siendo imposible que, si gran parte del dinero que circula en el mundo se destina a actividades financieras especulativas (se calcula que entre el 80 y el 90 %), la economía real no salga maltrecha, por mucho que se nos intente convencer de lo contrario. En Estados Unidos, vuelven a crecen las alertas sobre el retorno de su sistema bancario,a pesar de la crisis de las hipotecas subprime, a prácticas especulativas preocupantes.

Al final, por lógica, lo realmente posible se acaba imponiendo. Aquello que decían que era utópico, como hacer algo para cortarle las alas a la especulación y volver a la economía real, será aceptado, no me cabe duda. Pero me gustaría pensar que volveremos a reconocer cuáles son nuestras posibilidades, y a actuar de acuerdo con ellas, antes de ver más y más consecuencias indeseables para la gran mayoría. Antes de que las hayamos ignorado por demasiado tiempo.

Hay gente que me dice que este cambio no llegaré a verlo,pero cuando oigo comentarios de este tipo me doy cuenta de que lo que tengo que hacer es intensificar el trabajo de concienciación, y buscar a más gente que colabore. Porque yo quiero y espero llegar a ver este cambio.